El gobernador Osvaldo Jaldo sentó una posición firme respecto a las reformas legislativas que impulsa la administración central, específicamente en lo referido a la eliminación de restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros y las modificaciones en la Ley de Manejo del Fuego. 

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El mandatario tucumano aclaró que su apoyo a la gestión nacional no es incondicional, sino que está supeditado a la defensa de los intereses estratégicos de la provincia y del país.

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Entre la gobernabilidad y el interés provincial

Jaldo explicó que, aunque Tucumán mantiene una vocación de diálogo y acompañamiento para favorecer el crecimiento económico de la Argentina, existen límites precisos que su gestión no está dispuesta a trasponer. En este sentido, diferenció entre las herramientas que facilitan la administración pública y aquellas que afectan recursos naturales o territoriales críticos.

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“Desde las provincias siempre hemos dicho que, en la medida que podamos poner un granito de arena para que nuestra querida patria siga creciendo, lo vamos a hacer. Pero, de la misma manera, hay leyes que podemos acompañar y otras que no", aseveró el mandatario. 

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Según el gobernador, la desregulación de la propiedad rural bajo el concepto de "extranjerización" se encuentra en la categoría de iniciativas que Tucumán rechazará de plano.

La tierra como activo estratégico

El eje central de la negativa de Jaldo reside en el impacto que la eliminación de los Capítulos III y IV de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada podría tener sobre la distribución y control del suelo argentino. El titular del Ejecutivo provincial enfatizó que la tierra no debe ser considerada simplemente un bien de mercado intercambiable sin restricciones, sino un patrimonio estratégico que requiere protección estatal.

“En este tema de la extranjerización de las tierras de la República Argentina, no podemos acompañar”, remarcó. La postura de Jaldo reflejó una preocupación compartida por diversos sectores que advierten sobre los riesgos de seguridad y desarrollo económico que implica la pérdida de control nacional sobre grandes extensiones de suelo productivo o con recursos hídricos clave.

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Para fundamentar su rechazo, el Gobernador apeló a la carga histórica y simbólica que el territorio representa para el norte argentino, cuna de la independencia nacional. Jaldo vinculó la protección actual de la tierra con las luchas históricas que permitieron la conformación de la nación, y elevó la discusión de un plano técnico-legal a uno ético y patriótico.

"Si nos remontamos a la historia, hombres y mujeres, criollos y criollas dieron la vida para que nosotros tengamos patria", recordó Jaldo. En ese marco, destacó el rol protagónico que tuvo Tucumán en la declaración de la independencia para concluir con una frase contundente sobre la vigencia del compromiso territorial: "Hoy, a nuestro territorio, no lo podemos entregar por una ley", insistió.